La historia de SushiClub: del plan antiesnobista a la alianza con Carlos Slim

En 2001, los fundadores invirtieron US$ 18.000 para abrir la primera sucursal y para este año proyectan facturar $ 550 millones. Los planes a futuro. El primer local, abierto en octubre de 2001 en Martínez, no tenía gas ni cocina, comentó Juan Martín Ferraro, uno de los socios fundadores, a APERTURA en 2006. Hoy, la […]

En 2001, los fundadores invirtieron US$ 18.000 para abrir la primera sucursal y para este año proyectan facturar $ 550 millones. Los planes a futuro.

El primer local, abierto en octubre de 2001 en Martínez, no tenía gas ni cocina, comentó Juan Martín Ferraro, uno de los socios fundadores, a APERTURA en 2006. Hoy, la compañía cuenta con más de 30 locales –ocho son franquicias– y cadenas en el exterior. En sus comienzos el negocio era de volumen: con una propuesta de sushi libre, la compañía buscaba ampliar la porción de consumidores. Hoy, el hábito está adquirido entre los argentinos y las cadenas del segmento crecen. “Antes el sushi era más esnobista y nosotros lo hicimos voluminoso”, dice Ferraro.

Al principio, la competencia los asustó, pero se dieron cuenta de que les servía que se amplíe el mercado. Por eso, la estrategia inicial dio un giro hacia una experiencia premium. “El consumidor cambió y nos fuimos perfeccionando”, explica Ferraro. Eso hizo que los estándares de calidad, las locaciones y los costos generales del servicio aumentaran, al igual que los precios.

En 2006 la compañía iniciaba la operación en España –duró ocho años y cerró por desacuerdos con el franquiciado– y tenía expectativas de llegar a México y Estados Unidos. Hoy, tiene dos locales en México con Carlos Slim, el dueño de la marca allí, y abrirá el primero en DF. Además cuentan con un local propio en Miami.

“Una marca que lleva 17 años en el mercado se tiene que aggiornar para convivir con los cambios, sin dejar los patrones y los cimientos”, opina Ferraro. En ese sentido, el fundador menciona el trabajo que llevan adelante para mantener al target y al mismo tiempo cautivar a los más jóvenes. Además, al haber crecido tanto en locales como en cantidades vendidas, la profesionalización hace que la competencia con los gastronómicos informales sea dispar. “La informalidad hace difícil la operación”, dice.

Para competir, Sushiclub apuesta al delivery. “La marca está relacionada con el local como salida, pero hay mucho consumo de delivery en los barrios”, sintetiza. En los últimos cuatro meses abrió 10 propuestas de envío a domicilio y ya representa entre el 35 y el 40 por ciento de las ventas.

“Deseé tanto tiempo tener un restaurante que lo viví con mucha pasión y ganamos mucha experiencia”, dice. A lo largo de ese proceso, recibieron ofertas por la compañía: “No pensamos en venderla como algo programado, aunque fantaseamos y sacamos números, pero nos gusta lo que hacemos y tenemos una sociedad sana”.

Ahora apuestan al crecimiento en la Argentina, principalmente en plazas del interior, y con formatos más pequeños en zonas más chicas, con el nombre de Sushiclub Boutique. La expansión internacional se enfocará a la región.

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