Deniro, la hamburguesa de entraña que es caso de éxito: cómo conseguir una franquicia

La hamburguesería, caracterizada por su variedad de menú y sabores, planea nuevas aperturas en el país y el exterior. La franquicia es accesible, aseguran.     La entraña se ha convertido en uno de los clásicos de las parrillas argentinas. ¿Por qué no convertirla en hamburguesa, otro clásico preferido a la hora de disfrutar un buen momento? Esa […]

La hamburguesería, caracterizada por su variedad de menú y sabores, planea nuevas aperturas en el país y el exterior. La franquicia es accesible, aseguran.

 

 

La entraña se ha convertido en uno de los clásicos de las parrillas argentinas. ¿Por qué no convertirla en hamburguesa, otro clásico preferido a la hora de disfrutar un buen momento? Esa fue una de las premisas, la de unir esos sabores, a partir de la cual nació Deniro, la hamburguesería que gana fans y está desplegando un plan de expansión a través de nuevas franquicias.

Esta novedad comenzó también con otro propósito: en palabras de sus fundadores, llevar algo rico a todos los barrios de Buenos Aires, incluso fuera de los polos gastronómicos consolidados, acercando esa experiencia gastronómica a nuevos públicos. Lo que inició entonces como un pequeño local en Belgrano, con ambiciones de replicarse y crecer, hoy cuenta con más de 20 locales activos y próximas aperturas.

 

 

Deniro apuesta ahora a seguir expandiéndose en el país e incluso en España, en donde la agencia Talent Chef está comercializando la franquicia. Se presenta en lo local como una oportunidad de inversión, para lo cual ofrecen estructura laboral adecuada, marca consolidada y acuerdos con proveedores.

Una propuesta dirigida a quienes tienen ganas de emprender, aún sin experiencia en el rubro gastronómico.

 

EL SECRETO DE LA VARIEDAD

Además del valor diferenciado de la hamburguesa de entraña, Deniro desarrolló un menú alimentado por la variedad y las combinaciones únicas, sostenidas por el uso de ingredientes típicos de la cocina de otros países.

Se puede probar, por ejemplo, la Sicilia con tomates deshidratados y alioli, o la Cuzco Hatuchay, con salsa huancaína, batata frita y Sarza. La propuesta incluye sabores de la infancia, como la Doña Tota, que tiene fideos moñito, queso cheddar y panceta. O para los amantes del asado la Parrillera, con queso provoleta y chimichurri, morcilla, morrón a la plancha, cebollla roja y ketchup ahumado.

También están para degustar los sabores picantes y originales (como la Chingadazo, con queso Fontina, tomates frescos, escabeches de Jalapeño y guacamole). Y por supuesto los más clásicos con panceta, huevo y cheddar.

Todas las hamburguesas pueden pedirse con medallón vegano, vegetariano y sin sal.

Otro tip importante es la oferta de más de 25 aderezos caseros de elaboración y receta propia. Desde barbacoa blanca hasta ketchup de yerba mate, alioli de sriracha y mostaza oriental.

 

CÓMO TRABAJA DENIRO

«El primer diferencial es el corte que utilizamos para el blend de carnes con el que elaboramos los medallones, que es la entraña. Después hay otros detalles que hacen a la experiencia», explican en Deniro. Es el caso de «ingredientes diferentes para cada combinación, que se alejan un poco de la hamburguesa más americana de cheddar y panceta, buscando nuevos sabores. Además, la búsqueda del cuidado de cada cosa que sucede dentro del universo del local», comentan.

A nivel de servicio, cuentan con una sommelier que trabaja en el maridaje del menú y trabajan junto con el personal en mejorar el impacto en el medio ambiente, mediante capacitación para la separación de residuos, el acuerdo con cooperativas que articulan con el Gobierno de la Ciudad para la recolección de los reciclables y los residuos orgánicos.

Deniro elabora sus medallones, panes y salsas en una planta de más de 1500 metros cuadrados en Mataderos. Desde ahí buscan garantizar la calidad y estandarización de sus productos a todos los puntos de venta.

 

PROBAR TIENE RECOMPENSA

Luciano cambió su carrera y cuenta su experiencia como franquiciado. «En 2018 andaba en búsqueda de algún emprendimiento propio, lo que me llevó a realizar una búsqueda intensa, que me permitiera lograr independencia, crecimiento personal y económico. Trabajaba como administrativo y estaba cómodo pero quería algo más», relata.

Ahora conduce, dos locales, en Morón y Villa Devoto. «Me atrajo de Deniro -explica-, que en ese momento ya contaba con 15 locales y esto es algo que me dio una completa seguridad para mi primer negocio. Deniro me hizo dar un giro completo en mi vida, en solo 12 meses».

«La marca superó ampliamente mis expectativas, tras tener un éxito rotundo con mi primera franquicia en Morón, decidimos ir por más y reservamos la zona de Villa Devoto. Un local enorme, con terraza. En medio de la obra, comenzó la pandemia. Y ahí es cuando volvió a cobrar sentido tener una estructura detrás. Abrimos con el apoyo de la marca en cuanto tuvimos la cocina puesta a punto. Empezamos a atender a través de una ventana. Y funcionó. El barrio respondió, los vecinos conocen el producto y lo vienen a buscar convencidos», relata.

 

Marcelo, dueño del local de Canning que se encuentra próximo a abrir, también tiene su historia de emprendimiento. Era cliente de Deniro Mataderos, donde iba con su familia. Les llamó la atención la propuesta y desde el primer momento les encantó el producto.

Se puso en contacto con la marca y el acuerdo no tardó en llegar. «Es más fácil cuando trabajás con gente transparente, emprendedora, una empresa familiar. Los caminos se acortan. Se ve mucho profesionalismo y dedicación en las personas que trabajan y que se ocupan de la marca, desde el producto, la apertura, la cocina», comenta.

«Le tenemos mucha fe al local. La pandemia se va a sentir, pero el delivery llegó para quedarse. Y tenemos todo para crecer una vez que la situación se normalice», se entusiasma Marcelo.

 

SISTEMA PROBADO EN PANDEMIA

Precisamente, la pandemia no afectó la potencialidad de la marca. «Pudimos adaptarnos dinámicamente al nuevo esquema de delivery y aplicaciones. Ya estábamos trabajando con una aplicación propia desde hacía más de dos años y logramos en este tiempo hacerla crecer», responden desde Deniro.

Para el trabajo en franquicia, Deniro asegura tener como ventaja que su sistema está probado, adaptado y vuelto a probar en cada locación nueva y en cada momento. «En todas las ocasiones, el resultado es el mismo o incluso mejor», dicen. Y afirman que «no hay detalles librados al azar, todo está costeado, controlado, contado. Hay una manera de llevar adelante el negocio que lo vuelve rentable y exitoso, una fórmula basada en producto de calidad más estadísticas y trabajo».

¿CÓMO SE PUEDE TENER UNA FRANQUICIA?

La inversión es accesible, comentan en Deniro: implica un canon de ingreso y el valor de la obra en el local que se elija, según la zona y disponibilidad (se pueden solicitar más datos a Info@denirohamburgueseria.com.ar).

El requisito es estar interesado en invertir y, en el caso de que no se tenga experiencia gastronómica, estar abierto a conocer un mundo nuevo. «Somos una franquicia con mucha presencia, estructura e identidad y aceptamos los desafíos. Entre nuestros socios y socias hay gastronómicos, profesionales, ex empleados administrativos. No hay un perfil más allá de las ganas, y el aprender a confiar», revelan.

«Es un placer trabajar con un equipo que brinda apoyo en todo momento en todos los sectores, y contado con programas de capacitación constantes, a disposición del franquiciado. Todo está analizado, tiene un proceso, una razón de ser como es«, completa por su lado Luciano, como parte de su historia de cambio.

 

Fuente: El Cronista

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