SOCIOS: MÁS VALE BLINDAR QUE LAMENTAR

Por Agustín Gordillo

Al constituir una empresa con amigos o familiares, la confianza puede hacer que no le dé la importancia debida a la formalidad y la rendición de cuentas, pero no tener reglas claras y por escrito seguro traerá problemas, que incluso pueden acabar con la sociedad. Es casi un lugar común, pero los especialistas coinciden en que hay mucho de verdad en el dicho: tener un negocio con socios es muy parecido a un matrimonio. No basta con firmar un contrato. Aquí los consejos esenciales de especialistas en derecho corporativo.

 

ANTES DE FIRMAR

Para que no te divorcies a la mala, hazte estas preguntas cuando estés en busca de socio.

 

¿Cuál será nuestra aportación?

No importa quiénes sean los socios y cómo se hayan elegido, define desde el principio los derechos y obligaciones de cada uno, dice Carlos Matuk, socio senior de la firma De la Peza & Matuk, Abodados (DPMA): “Está bien si uno aporta talento y otro dinero, pero hay que establecer cuánto vale cada cosa”.

 

¿Quién tomará las decisiones?

Dividir una sociedad en 50-50 no tiene nada de malo, pero pueden surgir problemas en la toma de decisiones cuando los votos valen igual, dice Erika Feregrino, socia del despacho Reyes, Feregrino & Asociados (RFA). Lo ideal es tener un 49-51 o un tercer socio para equilibrar. Si no, es posible hacer pactos entre accionistas, en los que se establezcan mecanismos para regular el funcionamiento de la sociedad.

 

¿Qué tipo de sociedad quiero?

Hay muchas más alternativas que S.A., investiga cuál te conviene más, tanto en lo personal como en lo administrativo, aconseja Carmen Piñón del despacho DPMA. Los socios deben elegir con base en las actividades que van a realizar, pues cada tipo tiene distintos derechos y obligaciones para los socios y frente a terceros.

 

¿Cómo vamos a repartir las ganancias?

Un problema común surge cuando uno de los integrantes aporta mano de obra pero el que aportó capital se siente dueño de la empresa, dice Feregrino. Para evitarlo, antes deben quedar muy claros los porcentajes de participación, porque en función de ellos se reparten las utilidades. Además, es recomendable asignar un sueldo al socio operativo, para evitar resentimientos porque trabaja más y gana lo mismo.

 

¿Cuál será el rol de la familia?

Cuando las empresas empiezan a crecer, los socios suelen integrar a sus familiares al negocio y si no se establecen reglas, esto puede ser un infierno. “Por ejemplo, si el familiar está en ventas y no vende, el sueldo se desperdicia”, explica Jesús González, socio líder de Asesoría en Sostenibilidad, Gestión de Riesgos y Gobierno Corporativo de KPMG en México. Por eso, es importante que haya reglas de inclusión, como el sueldo, el perfil, la eficiencia y otros filtros de recursos humanos.

 

¿Qué estrategia vamos a implementar?

Si un socio quiere un negocio local y el otro uno internacional, habrá fricciones, explica González. Esas diferencias de opinión pueden tener un impacto muy fuerte en la sociedad si no hay un acuerdo previo. Las empresas pueden trabajar mucho y correr rápido, pero sin un objetivo, la sociedad no va a durar.

 

¿Quién administrará la sociedad?

Para evitar malos manejos se tienen que separar muy bien la amistad y el negocio, y establecer reglas de administración y rendición de cuentas en los estatutos, dice Matuk. Se deben hacer reuniones para informar lo que está pasando con el negocio a todos los socios. Según el tipo de negocio, entre una vez al mes y una vez al año.

 

LA PLUMA SOBRE EL PAPEL

¿Qué tienes que revisar al constituir la empresa?

 

1) Punto por punto

A menos que se trate de una sociedad por Acciones Simplificadas (SAS), para crear una empresa hay que acudir a un notario para firmar el acta constitutiva, donde estarán las reglas de la sociedad. Un error común es que los socios no revisan ese documento: como no tienen claros los estatutos, con el tiempo surgen todo tipo de problemas, afirma Feregrino. Es importante que los socios analicen cada punto de su acta constitutiva antes de firmarla, para que sean conscientes de sus derechos y obligaciones, y sepan cómo actuar en caso de que sea necesario hacer un recordatorio de los acuerdos a los socios.

 

2) Un traje a la medida

Los notarios tienen actas constitutivas generales que ofrecen a los socios en caso de que no tengan una, pero los especialistas coinciden en que lo mejor es que asesoren para hacer un acta constitutiva de acuerdo con sus necesidades: un traje a la medida. Que ahí se establezcan todos los acuerdos que se tengan y les hagan algunas recomendaciones en caso de necesitarlas. Lo mejor es que no se considere la consulta como un gasto innecesario, sino como una inversión, con la que se pueden evitar problemas a futuro.

3) Toma nota

En los estatutos sociales del acta constitutiva no tienen que faltar reglas claras para resolver controversias, y cómo aumentar y disminuir capital social, es decir, la venta de acciones y adición de nuevos socios, considera Matuk, de DPMA. Un ejemplo de lo que se puede establecer en los estatutos es que cada socio sólo puede vender lo que es suyo y aumentar capital en proporción de lo que tiene: si tiene 28 por ciento, pero si otro socio no aporta dinero puede contribuir con lo que los demás no pongan. Esto sirve también para evitar que se diluya la participación de alguno de los participantes, o bien, que esté consciente de ese riesgo.

 

POR SIEMPRE JAMÁS

¿Qué puedes hacer para evitar problemas?

 

El archivo no es de adorno

Muchas veces los empresarios piensan que al firmar con el notario termina el proceso de creación de la empresa, sin embargo, es importante que se tenga copia de todos los documentos en caso de que algún día los necesiten, dice Matuk. Es importante que los socios cuiden que el notario o el abogado que los asesoró entregue la documentación correspondiente que acredita que forman parte de la sociedad, porque muchas veces la gente va con el notario y cree que ahí acabó todo, y no.

 

Todo por escrito, nada al aire

Todos los acuerdos que se tengan entre socios deben quedar plasmados en papel: en los estatutos del acta constitutiva, en acuerdos entre socios o en contratos periféricos, que permitan aclarar las dudas y los desacuerdos en caso de que uno de los socios empiece a olvidar lo acordado. Feregrino dice que es común que la gente pacte cosas y se les olvide. Pero como nunca lo ponen por escrito, entonces después de un año esas cosas que se olvidan generan muchísimos problemas.

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