Chocolates y golosinas: franquicias con dulce porvenir

Con un amplio mercado desde niños a adultos y con un sector que apuesta por el chocolate premium y está dispuesto a pagarlo, chocolaterías y golosinerías suman puntos de venta. Producto y materia prima internacional como pocas, el chocolate y los dulces están presentes, en distintas clases y variantes, en todos los países y continentes. […]

Con un amplio mercado desde niños a adultos y con un sector que apuesta por el chocolate premium y está dispuesto a pagarlo, chocolaterías y golosinerías suman puntos de venta.

Producto y materia prima internacional como pocas, el chocolate y los dulces están presentes, en distintas clases y variantes, en todos los países y continentes. Gusto de grandes y chicos, la industria del chocolate y el de las golosinas se mantiene estable y resiste los más diversos avatares de la economía. De acuerdo a datos de la industria española, el sector ocupa el séptimo lugar en consumo dentro de su industria alimentaria, con 23,96 kilos per cápita en 2015. En Estados Unidos, esta industria se lleva 34.5 mil millones de dólares anuales (incluyendo no sólo chocolate, sino también chicles y caramelos.)

Los nuevos lanzamientos dentro de la industria de alimentación están relacionados con proporcionar al consumidor una experiencia placentera y sabrosa, pero a estos ejes se unen nuevas necesidades pensadas en función de nuevas segmentaciones, una tendencia en aumento en el sector: segmento adolescentes, segmento niños, pero también segmento solteros o familias sin hijos y adultos mayores son las nuevas apuestas en las que la micro-segmentación marca el camino.

Si bien no se trata de una industria estacional, sí existen propuestas creadas para un consumo dirigido y marcado por momentos especiales del año, como la Pascua, la Navidad, Halloween o San Valentín. Sólo en Estados Unidos, el consumo de chocolates y golosinas estacional representó el 21% de las ventas en 2014. Además, si bien no es el segmento con mayor porción de mercado, el chocolate negro y su versión premium son el de mayor crecimiento. Datos para el mercado argentino indican que los productos de chocolate lideran la categoría, con los de golosinas azucaradas en segundo lugar, y un aumento en la demanda de chocolates premium como tendencia para los próximos años. Con expectativas positivas respecto de una mejora en la economía argentina, se espera que el mercado crezca rápidamente y aumente el gasto en compras impulsivas. El gasto de los argentinos en chocolates y dulces es uno de los más altos de Latinoamérica y de acuerdo a Euromonitor Internacional, el mercado de golosinas y chocolates argentino tiene  un crecimiento pronosticado de 2.7% anual hasta 2021.

Según datos estadísticos del Estudio Canudas, consultores en franchising, son al menos 30 las chocolaterías reconocidas en la Argentina. Sólo cuatro son las que otorgan franquicias de su marca, y de ellas dos podrían ser consideradas “cadenas”, con más de 10 locales: La Abuela Goye (17) y La Casita del Bosque (10).  Este panorama refleja un mercado potencial para las marcas de chocolaterías que todavía no han tomado la decisión de expandirse de la mano de capital y gestión de terceros.  Alrededor de 100 son los locales que suman estas marcas, y en su mayoría están concentrados en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Gran Buenos Aires (54% del total), en los centros turísticos del sur de país como Río Negro (13%), Neuquén (5%) y Santa Cruz (3%), y en la zona de balnearios de Buenos Aires (14%). Estos números denotan una tendencia donde las empresas vienen viviendo un proceso de expansión que se inició en las zonas ligadas al frio y al turismo invernal, pasando a las zona turísticas relacionadas con las la temporada estival (costa atlántica, playas en general) y ahora están incursionando en las grandes capitales, independientemente de las que nacieron en Buenos Aires, en muchos casos comandadas por conocidos chocolatiers. Para Carlos Canudas, referente en la asesoría en franquicias, “las chocolaterías son tiendas de alto impacto, consumo impulsivo y venta de buenos momento que se irán convirtiendo en una opción más para los inversores que quieran incursionar en el negocio del “oro oscuro”, bajo la modalidad de franquicia.”

Chocolates y bombones: gustos premium y posibilidades para todos los bolsillos

Pensar en chocolate para muchos es sinónimo de una tradición europea y no es equivocado. Muchos de los grandes exponentes del mercado argentino, franquicias o no, con el servicio de cafetería o heladería como anexo o simplemente la venta de chocolates y bombones, tienen su raíz directa o indirectamente ahí. La elaboración artesanal, la alta calidad de las materias primas y el cuidado del detalle en la experiencia de consumo son los rasgos distintivos de este sector. Mamuschka y Vasalissa son dos empresas con tradición europea que han sabido crecer con el chocolate como eje central. Mamuschka nació en Bariloche en 1989 pero casi 20 años después suma a su presencia en Bariloche, donde tiene no sólo dos locales sino también una fábrica de helado, unidades de negocio en Calafate, Villa La Angostura y Ciudad de Buenos Aires. Para distinguirse de la competencia, la empresa decidió ir un paso más allá y fabricar su propia masa de cacao, ingrediente base de todo chocolate. También del sur de Argentina, zona de fuerte tradición en chocolates, es la empresa Laguna Negra, con locales en Ushuaia, Calafate, Puerto Madryn. No obstante, a diferencia de sus competidores, Laguna Negra también optó por expandirse, pero no a la Ciudad de Buenos Aires, sino a puntos que resultarían a primera vista inusuales pero que representan una apuesta interesante de expansión para el negocio del chocolate: Colón, al límite con la provincia de Santa Fé y la provincia de San Juan. Vasalissa, por su parte, se concentra en Ciudad de Buenos Aires y alrededores, apuntando a zonas y barrios de alto poder adquisitivo donde el consumidor ve en sus productos y su estética de chocolatería boutique un gusto que vale la pena pagar: Recoleta, Belgrano, Nordelta y Martinez. La empresa de la familia Marinucci tiene entre sus planes a corto plazo desembarcar en Estados Unidos con una fábrica y locales de la marca. También del sur del país es Abuela Goye, con 35 años de trayectoria en el mercado. Las franquicias de esta empresa deben contemplar tres rubros: chocolatería, cafetería y heladería en formato de salón y con localización en zonas de turismo de alto poder adquisitivo. La inversión inicial parte de los 150 mil dólares  con un retorno a los 30 meses de funcionamiento.

La Pinocha y La Casita del Bosque: chocolates desde la Costa  en expansión

Si muchas de las chocolaterías nacieron en los bosques y sabores de la Patagonia Argentina, La Pinocha representa los sabores de los bosques de la costa. La empresa nace en 1995 en Mar de las Pampas y hoy logró crecer y expandirse a través del formato de franquicias sin perder su esencia ni su tradición de alta calidad y servicio. La Pinocha es una chocolatería con más de 60 variedades de chocolates, alfajores y tortas y con presencia en Mar de las Pampas, Villa Gesell,  Martinez, Olivos, Palermo, Belgrano, Recoleta y Tribunales, ésta última su más reciente apertura. La modalidad de venta de La Pinocha es por mostrador y con servicio de salón cuando el punto de venta lo determine, con la fabricación y el abastecimiento pensado en satisfacer los gustos del clientes y centralizado en las necesidades del franquiciante. “Sin dudas el chocolate es un producto masivo y delicatessen a la vez. Nuestros productos son todos de primera calidad (línea Belga) pero a su vez, el público cuenta con la opción de llevarse de mínima una sola barrita de nuestro mostrador con más de 60 variedades. Ponemos nuestro producto premium al alcance de todos,” comenta Emiliano Baratz, socio junto a Federico Spiner, de La Pinocha Chocolates. En poco tiempo la empresa ha sabido expandirse a través del formato de franquicia. Las claves: rentabilidad, bajo costo operativo, respaldo probado a través de ocho sucursales establecidas y, dato nada despreciable, ofrecer un producto que vende también felicidad.  “Hace ya más de 20 años que nos dedicamos a los chocolates. El producto que vendemos es un sinónimo de felicidad y alegría para los compradores, entonces difícilmente puedas tener una mala experiencia en el día a día de la administración y por último, nosotros entendemos a nuestro franquiciado como una parte fundamental de nuestro crecimiento y es por ello que los acompañamos permanentemente.”

La Pinocha Chocolates cuenta con cuatro módulos de franquicia: el local con venta de productos exclusivo de la marca, el local con venta y servicio de cafetería, la góndola de venta de productos pensado para centros comerciales y terminales de transporte con afluencia de público y en cuarto lugar, el corner de venta de productos (un pequeño espacio de venta y exhibición dentro de un centro comercial.) El local ideal para una franquicia de La Pinocha debe tener más de 65 mts2. Con respecto  a la inversión que se requiere para llevar adelante un punto de venta, el fee de ingreso es de 250 mil pesos con una inversión inicial, incluido el stock, de 650 mil pesos. No se pagan regalías pero sí un 4% en concepto de canon de publicidad. El fee de ingreso incluye también el asesoramiento para la búsqueda del local, la investigación de mercado para la aprobación de la ubicación propuesta, asesoramiento para el desarrollo del proyecto de arquitectura, territorio exclusivo, capacitación inicial, apoyo promocional inaugural y la apertura de crédito entre el franquiciante y la fábrica. Según Emiliano Baratz, “La idea es crecer pero a conciencia. Es decir que no vamos a sacrificar calidad por crecimiento. Nuestro producto es nuestra mejor publicidad y frente a eso estamos dispuestos a seguir mejorándolo y ofreciendo más opciones. Creemos que la costa atlántica es un gran lugar para seguir expandiéndonos pero también nos queda mucho por crecer en Capital y Gran Buenos Aires. Con suerte a largo plazo llegaremos a todo el interior.”

Otra empresa dentro del mismo rubro con locales de venta exclusivamente en la costa atlántica argentina es La Casita del Bosque. Además de chocolates y dulces, también comercializa licores y mermeladas en módulos de local o góndola. La inversión para este último está entorno a los 100 mil pesos mientras que para un local la suma asciende a 200 mil pesos. La Casita del Bosque cuenta con ocho locales entre Mar de las Pampas, Villa Gesell, Cariló y Valeria del Mar, con ventas fuertes en la temporada estival pero con un consumo sostenido también a lo largo de todo el año.

Dulcerías boutique: especialización y diseño para captar a todas las edades

Según datos de este 2017, a pesar de la retracción general en el consumo, el mercado de las golosinas es el único que mostró crecimiento: un 12,3%. Esta estabilidad y el aumento en el consumo en contra de los movimientos negativos en otros sectores de la alimentación acompañan también el crecimiento y expectativas de expansión de las empresas que tienen justamente en las golosinas su fuerte. Open Candy, Gololandia, Despecity o Candy Mont son los ejemplos más notorios en el mercado de la venta de golosinas a granel que permiten al consumidor elegir sin límite de variedad ni cantidad.

Candy Mont surge a mediados del año 2012, con tres hermanos (Lautaro, Julián y Tomás Montiel) abocados al rubro mayorista de golosinas y que, en palabras de Lautaro Montiel, querían “plasmar una idea en el rubro muy llamativa, fuera de lo común y al alcance de todos.” Hoy, la empresa cuenta con un local propio y dos franquicias. Apto para todos los gustos y edades, el target de público en el mercado de golosinas es uno de los más amplios y, al manejar una amplísima variedad de productos y  multimarcas, siempre hay un producto adecuado para cada consumidor.  “Todo el tiempo nuestro público consumidor de golosinas genera una nueva propuesta para la venta de las mismas, nosotros hacemos nuestro mayor esfuerzo día a día para adaptarnos a ellos y que esto no sea al revés. Además, somos una empresa que genera un gran movimiento durante todo el año, somos venta por impulso e imagen.” Comenta Lautaro Montiel. Existen distintos módulos de franquicia (mercado, de 100 mts2 en adelante, góndola y local) pero todos adaptables a las necesidades del franquiciado. “Somos una empresa en pleno crecimiento, estamos muy entusiasmados con este proyecto y queremos llevar de la mano con nuestros franquiciados a la marca muy alto. Además somos muy accesible y ofrecemos un negocio con muy buena rentabilidad.” Para adquirir una franquicia Candy Mont, la inversión inicial promedio es de 800 mil pesos. No se abonan regalías pero sí un fee administrativo sobre la venta. “Llevamos control estricto bajo nuestro sistema de gestión de todo lo relacionado con la compra de los productos” comenta Montiel, “stock, mantenimiento de precios, actualización al momento de los mismos, etc. Una persona de nuestro staff está dedicada 100% a estos detalles.” Ante las excelentes perspectivas del mercado y el creciente interés,  en el corto plazo Candy Mont planea seguir expandiéndose con seis franquicias más en el mercado.

Innovación y diferenciación, claves del sector

Despencity nació en 2010 como un almacén de golosinas en el barrio porteño de Constitución y hoy cuenta con 15 sucursales. Golosinas, productos panificados dulces pero también una sección de comida saludable lo separan de otros en el sector además de precios especiales llevando más de una unidad. Interesante forma de promocionarse en el mercado también es ser referente en estadísticas específicas del sector, por lo que Despencity suele organizar encuestas entre sus clientes para conocer sus gustos y utilizar esa información para conocer mejor a su público pero también para constituirse como referentes del sector. Por su parte, Open Candy suma al mercado de los dulces a los ya tradicionales módulos como corner y góndolas, un nuevo formato de puntos de venta: el Candy Truck. El primero, ubicado en el centro comercial Distrito Arcos, en la ciudad de Buenos Aires.

Queda manifiesto que, de cara al futuro, las franquicias argentinas  de chocolates y golosinas tienen un gran porvenir con un poder de adaptabilidad que seguirá atrayendo franquiciados y que debe tener entre sus ejes la variedad de producto y las segmentaciones en el público consumidor.

Fuentes

Lautaro Montiel – www.candymont.com, www.estcanudas.com.ar, www.sweetsa.com.ar, Emiliano Baratz –  www.lapinochachocolates.com, www.vasalissa.com, www.mamushka.com, www.euromonitor.com

Encontrá tu próximo emprendimiento

Buscador de franquicias

CONSULTAS

Ayacucho 980, C1111AAD CABA
info@gastrofranchising.com